Scott es un joven de 24 años que vive en Staten Island y atraviesa un periodo de total incertidumbre. Atrapado en su mundo de comodidad, donde la rutina y la falta de ambición son su día a día, no ha logrado superar la muerte de su padre, un bombero que falleció mientras estaba en servicio. La pérdida lo ha dejado marcado, y su vida se ha convertido en una serie de trabajos temporales, fiestas con amigos y sueños de ser tatuador, aunque sin el impulso para seguir adelante.