En una mansión gótica que parece estar hecha de sombras y secretos, un joven llega a visitar a su amigo de la infancia, Roderick Usher, quien vive con su hermana Madeline. La atmósfera es oscura y opresiva, con un aire de decadencia palpable. Roderick, atormentado por una extraña enfermedad y una creciente locura, comparte con su amigo la historia de su familia y el legado maldito que ha caído sobre ellos. La mansión, un personaje en sí misma, es el reflejo de la mente perturbada de Roderick; sus paredes parecen susurrar los horrores del pasado.