En un Londres decadente y bohemio, un joven llamado Dorian Gray se ve atrapado en un mundo de excesos y superficialidad. Es un atractivo aristócrata que, al ser retratado por el talentoso pintor Basil Hallward, queda fascinado por la belleza de su imagen en el lienzo. Cuando Dorian escucha al enigmático Lord Henry Wotton hablar sobre la búsqueda del placer y la juventud eterna, un deseo oscuro y egoísta emerge en él: desea que la pintura envejezca en su lugar mientras él se sumerge en una vida hedonista llena de excesos.