En un futuro distópico, el tiempo se ha convertido en la única moneda que importa. Cada persona tiene un reloj que cuenta el tiempo que les queda de vida, y cuando este se agota, simplemente mueren. En este mundo, la desigualdad es abrumadora: los ricos viven eternamente, mientras que los pobres luchan día a día por cada segundo. Will Salas, un joven de clase baja, se encuentra en un giro del destino cuando hereda un siglo de vida de un extraño que se encuentra en una situación desesperada.