En la Los Ángeles de 1928, la vida de Christine Collins toma un giro devastador cuando su hijo, Walter, desaparece misteriosamente. Desesperada, se une a la búsqueda y, tras varios meses de angustia, la policía finalmente le presenta a un niño que aseguran es su hijo. Sin embargo, Christine niega la afirmación, convencida de que el chico no es Walter. A pesar de su insistencia, las autoridades, motivadas por un deseo de cerrar el caso, le exigen aceptar la situación. Atrapada entre el dolor y la impotencia, decide luchar y buscar la verdad sobre el destino de su hijo.