En esta frenética secuela, seguimos la intensa vida de Chev Chelios, quien tras haberse recuperado de un ataque cardíaco en la primera película, se enfrenta a un nuevo desafío. Esta vez, su corazón ha sido sustituido por una batería artificial que requiere una carga constante de electricidad para seguir latiendo. Si no mantiene su energía alta, se enfrentará a la muerte inminente.