En la Sicilia del siglo XIX, la nobleza comienza a desmoronarse mientras la unificación de Italia se vislumbra en el horizonte. Don Fabrizio, un príncipe aristocrático cansado de las intrigas de la corte y de los cambios sociales que amenazan su estilo de vida, observa con una mezcla de rechazo y resignación el ascenso de la burguesía. Su familia, que una vez disfrutó de un estatus inquebrantable, se enfrenta a un futuro incierto en un mundo que ya no les pertenece.