En la Sicilia del siglo XIX, la nobleza comienza a desmoronarse mientras la unificación de Italia se vislumbra en el horizonte. Don Fabrizio, un príncipe aristocrático cansado de las intrigas de la corte y de los cambios sociales que amenazan su estilo de vida, observa con una mezcla de rechazo y resignación el ascenso de la burguesía. Su familia, que una vez disfrutó de un estatus inquebrantable, se enfrenta a un futuro incierto en un mundo que ya no les pertenece.
Atrapado entre el deber y el deseo, Fabrizio se preocupa no solo por su legado, sino también por su joven sobrino Tancredi, quien, en lugar de aferrarse a las viejas tradiciones, decide integrarse al nuevo orden político. El príncipe se encuentra en conflicto, ya que el futuro de su linaje podría descansar en las decisiones de Tancredi, al tiempo que se enamora de la hermosa Angelica, hija de un nuevo rico que busca ascender en la escala social.
La película explora temas de decadencia, cambio y el paso del tiempo, presentando un vasto panorama visual que evoca la opulencia perdida. El opulento y melancólico ambiente de la Sicilia de la época se convierte en un personaje en sí mismo, mientras los personajes navegan por un mundo que evoluciona ante sus ojos. En última instancia, el film se convierte en una reflexión sobre lo inevitable: la transformación de una era y la aceptación de lo que está por venir.