En un pintoresco pueblo británico, un joven matrimonio hereda un viejo cine que ha visto mejores días. La pareja, compuesta por el soñador y optimista Matt y su pragmática esposa, se enfrenta a la realidad de tener que revivir el vetusto local, el cual parece más un refugio de nostalgia que un negocio viable. Los primeros días en el cine son un verdadero desafío: la taquilla está llena de telarañas, los asientos son incómodos y el proyector tiene más almas que una película de terror.