En un pintoresco pueblo británico, un joven matrimonio hereda un viejo cine que ha visto mejores días. La pareja, compuesta por el soñador y optimista Matt y su pragmática esposa, se enfrenta a la realidad de tener que revivir el vetusto local, el cual parece más un refugio de nostalgia que un negocio viable. Los primeros días en el cine son un verdadero desafío: la taquilla está llena de telarañas, los asientos son incómodos y el proyector tiene más almas que una película de terror.
Mientras intentan resucitar el cine, el dúo se encuentra con un elenco excéntrico de personajes: el envejecido proyeccionista que lleva toda una vida en el cine y que tiene más historias que películas, y un par de fanáticos del cine que todavía creen en el poder del celuloide. A medida que la pareja lucha contra los contratiempos, descubrimos que, a pesar de sus dificultades, el cine tiene su propia mágica manera de unir a las personas, reviviendo la pasión por el entretenimiento en pantalla grande.
Con un humor encantador y un tono nostálgico, la película nos invita a reflexionar sobre el valor de los sueños, la amistad y la cultura cinematográfica en un mundo que a menudo avanza demasiado rápido. La historia culmina en un entrañable clímax donde el pequeño cine se convierte en un símbolo de esperanza y comunidad, recordándonos que, a veces, las cosas más pequeñas pueden tener el mayor impacto.