En el bullicioso ambiente de un hotel en Nueva York, un joven y apuesto encargado de la recepción, interpretado por Richard Widmark, se ve envuelto en una extraña y tensa situación cuando una hermosa pero perturbada mujer llega al establecimiento. Ella es una modelo, encarnada por Marilyn Monroe, que parece estar en una especie de crisis emocional tras una ruptura con su prometido. La noche se torna inquietante cuando la protagonista comienza a revelarse como cada vez más inestable, generando una atmósfera tensa y peligrosa.