En un pequeño y empobrecido pueblo español, un niño huérfano llamado Marcelino vive en un convento con un grupo de frailes. A pesar de la rigidez del lugar y la falta de amor materno, Marcelino es un niño curioso y lleno de vida, que anhela conocer el mundo y encontrar la calidez de una familia que nunca tuvo. Su inocencia y bondad deslumbran a todos los que lo rodean, pero su vida da un giro inesperado cuando descubre un misterioso y hermoso crucifijo en el desván del convento.