En un mundo donde la competencia espacial se intensifica y las naciones luchan por demostrar su poderío tecnológico, un diminuto país europeo llamado Grand Fenwick decide que es el momento de hacerse notar. Después de leer un artículo en la prensa sobre la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética, los ministros de este minúsculo reino deciden que la única forma de ser relevantes es lanzar su propia misión a la Luna. Con recursos minimalistas y una buena dosis de improvisación, diseñan una cohete que es a la vez cómico y endeble, utilizando todo lo que tienen a mano.