En un pintoresco pueblo galés durante la Primera Guerra Mundial, la calma de la vida rural se ve interrumpida cuando dos cartógrafos británicos llegan para medir la altitud de un montículo local. Los habitantes del lugar, orgullosos de su pequeña elevación, se ven sacudidos cuando descubren que, según las medidas de los cartógrafos, su montículo no es más que una colina, lo que significa que su orgullo y nombre como pueblo "montañés" están en grave peligro.