En la Roma de principios del siglo XIX, un noble poco convencional, el marchese Onofrio del Grillo, se siente atrapado en un mundo de convenciones y protocolos. A pesar de su alto estatus social, es un hombre irreverente y excéntrico que se conmueve más por la diversión y las travesuras que por las obligaciones nobles. Con un agudo sentido del humor y una inclinación por hacer travesuras, Onofrio disfruta burlarse de su entorno, su principal pasatiempo es jugarle bromas a la gente del pueblo y a la aristocracia.