En una atmósfera de melancolía y desencanto, seguimos la vida de un niño travieso que se siente perdido entre la incomprensión de su familia y la aventura de crecer. Su relación con su padre es tensa y distante, marcada por la falta de comunicación y la incapacidad de conectarse emocionalmente. El pequeño busca refugio en la libertad de la calle, donde la vida se presenta como un emocionante juego, lleno de amistades efímeras y pequeños actos de rebeldía.