En un pueblo francés del siglo XVII, la vida transcurre en un ambiente de fervor religioso y represión. Allí, una posesión demoníaca arrasa con la tranquilidad y la moralidad de la comunidad, desencadenando una serie de eventos aterradores. La historia gira en torno a una monja, quien, tras ser acusada de brujería, se convierte en el objetivo de la inquisición y el odio de los pobladores. La atmósfera se vuelve aún más densa cuando un sacerdote con tendencias libidinosas se obsesiona con ella, tratando de purificar el alma de la monja a toda costa.