En la tumultuosa Alemania de los años 20, un niño llamado Oskar Matzerath se niega a crecer. A los tres años, decide que si el mundo es tan cruel y caótico, no tiene sentido seguir con la rutina de envejecer. Así que, en un acto de rebeldía, se queda atrapado en la inocencia de la infancia y comienza a tocar su tambor de hojalata, un instrumento que simboliza su resistencia y determinación.