En una tranquila mañana, la vida de Beth y Pat se ve completamente transformada cuando su hijo pequeño, Ben, es secuestrado en un momento de descuido en una fiesta. A medida que pasa el tiempo y la búsqueda se convierte en una pesadilla interminable, la familia se sumerge en el dolor y la desesperación. Diez años después, cuando ya han aprendido a vivir con el vacío dejado por la desaparición de su hijo, el destino les juega una carta inesperada: Beth se encuentra con un joven llamado Sam que, inesperadamente, resulta ser Ben, quien ha sido criado por otra familia.