En una España de los años 70, Ana, una niña de ocho años, vive en un ambiente familiar tenso y marcado por la tristeza. Su madre, enferma y atrapada en un mundo gris, ha dejado a Ana y a sus dos hermanas en manos de su abuela, mientras su padre se encuentra sumido en su mundo de soledad y alcohol. Con su madre en cama y una ausencia constante de afecto, Ana desarrolla una obsesión particular por la muerte, experimentando visiones que la llevan a un estado de introspección inquietante.