En esta alocada secuela, los desastres de la pandilla de amigos llegan a un punto culminante cuando se encuentran en una situación más que complicada. Tras los desastres de Las Vegas y Tailandia, el grupo se ha distanciado un poco, pero la magia de la locura sigue presente. Alan, el alocado amigo de la pandilla, atraviesa un momento difícil tras la muerte de su padre, y como parte de su terapia, sus amigos deciden llevarlo a un centro de rehabilitación.