En esta alocada secuela, los desastres de la pandilla de amigos llegan a un punto culminante cuando se encuentran en una situación más que complicada. Tras los desastres de Las Vegas y Tailandia, el grupo se ha distanciado un poco, pero la magia de la locura sigue presente. Alan, el alocado amigo de la pandilla, atraviesa un momento difícil tras la muerte de su padre, y como parte de su terapia, sus amigos deciden llevarlo a un centro de rehabilitación.
Pero, como siempre ocurre con estos tipos, el viaje se desvía rápidamente de lo planeado. Durante el camino, son interceptados por un peligroso mafioso que busca recuperar a su hermano, misteriosamente relacionado con todos ellos. Es entonces cuando la dinámica de la amistad se pone a prueba; con su hermano secuestrado y una suerte de caos desatado, los chicos se ven obligados a poner en marcha un plan de rescate.
Sin embargo, el problema es que cada paso que dan los arrastra más y más hacia una serie de situaciones hilarantes y peligrosas. Desde un feroz perro guardián hasta extravagantes personajes secundarios, la aventura pronto se convierte en un lujo de locuras que solo ellos podrían provocar. En el fondo, lo que realmente se pone a prueba es la lealtad, la amistad y la capacidad de sobrevivir a otra noche de locura que definirá sus vínculos para siempre. Cuando todo esté dicho y hecho, ¿realmente aprenderán la lección o seguirán atrapados en su propia montaña rusa de desastres?