En el vibrante corazón de Manchester, un enérgico narrador llamado Tony Wilson, quien también es un ambicioso presentador de televisión, se embarca en un viaje inesperado a través de la escena musical de los años 70 y 80. Desde sus interacciones con la música punk hasta la explosión del movimiento acid house, Tony se convierte en el testigo y, a menudo, en el protagonista de una revolución cultural. A medida que va organizando conciertos y eventos en su famoso club, el Hacienda, se cruza con talentos icónicos como Joy Division, The Smiths y Happy Mondays, cada uno aportando su propia chispa al explosivo entorno musical.
La historia es un viaje lleno de altibajos, donde las primeras notas de alegría y éxito pronto se mezclan con desafíos personales y las sombras del consumo de drogas que afectan a muchos de los músicos. Con una cámara volátil que captura tanto el electronizante ritmo de la vida nocturna como los momentos introspectivos de Tony, la película es un collage de risas, lágrimas y música inolvidable. Mientras Tony navega las complejidades de la fama, la pérdida y la búsqueda del verdadero significado detrás de toda esta euforia, se da cuenta de que, aunque el tiempo corre, la música y su legado perdurarán. Un homenaje desinhibido a una época dorada, la trama se despliega con un estilo casi documental que mezcla realidades y ficción, transformando la historia de la música en una celebración de la vida misma.