En plena Guerra Fría, un general estadounidense desquiciado desencadena una crisis nuclear tras ordenar un ataque aéreo contra la Unión Soviética. A medida que el caos se desata, el presidente y su equipo de asesores se ven obligados a actuar rápidamente para evitar un desastre global. Con la tensión en aumento y el reloj corriendo, el presidente y su reducido grupo toman decisiones absurdas y a menudo hilarantes mientras intentan comunicarse con los líderes soviéticos.
Por su parte, el Dr. Strangelove, un ex científico nazi ahora convertido en asesor del gobierno estadounidense, aporta una perspectiva surrealista, llena de ironía y humor negro, sobre la situación. Su peculiar forma de hablar y sus extrañas ideas solo añaden más confusión a una ya complicada crisis. En paralelo, un piloto de bombardero que no recibe la orden de abortar su misión se dirige implacablemente hacia su objetivo, añadiendo una capa de locura a la trama.
Lo que comienza como una amenaza inminente de aniquilación termina convertiéndose en un revoltijo de escenas cómicas y diálogos absurdos, mientras los personajes luchan con su propia locura y el absurdo de la guerra. La película brilla en su crítica a la militarización y el miedo atómico, utilizando la sátira para destacar lo ridículo de una situación que podría llevar al fin del mundo. Entre risas y reflexiones, el filme es un recordatorio mordaz de cómo el poder puede volverse incontrolable.