En un pequeño y pintoresco pueblo de Wisconsin durante la década de 1930, la vida de una comunidad agrícola se entrelaza con las sencillas, pero significativas experiencias cotidianas de una niña llamada Selina. A través de sus ojos, conocemos a su padre, un soñador y optimista granjero, que a pesar de las adversidades siempre encuentra el lado positivo de la vida. Por otro lado, su madre es el pilar de la familia, una mujer pragmática que lucha por mantener la armonía en su hogar.
La trama se desarrolla mientras Selina observa y aprende sobre el amor, la amistad y las dificultades de la vida a medida que interactúa con sus vecinos, cuyas historias pintan un retrato vibrante de la comunidad. Desde el anciano sabio del pueblo hasta la joven madre que anhela un futuro mejor para su hija, cada personaje trae consigo una lección que Selina absorbe en su camino hacia la adultez.
A medida que las estaciones cambian y los cultivos florecen, la niña enfrenta las realidades del crecimiento, incluyendo la tristeza y la pérdida, pero también la esperanza y la resiliencia. La película captura esos momentos simples y hermosos que a menudo se escapan en la vorágine de la vida diaria, resaltando el valor de las pequeñas cosas y la conexión humana. A través de la risa, las lágrimas y el amor, Selina y su familia nos enseñan que, aunque las uvas de nuestra vida pueden ser tiernas y vulnerables, siempre hay espacio para el crecimiento y la alegría.