En un pequeño pueblo argentino, una joven llamada Alejandra vive un verano que cambiará su vida para siempre. Su mundo es un collage de recuerdos y experiencias familiares, en el que su relación con su padre, un hombre enigmático y distante, es central. A medida que se sumerge en su adolescencia, las intrigas del pasado comienzan a desvelarse, revelando secretos de un amor prohibido y traiciones que amenazan con destrozar su idealizada realidad.
La historia se desarrolla en un ambiente de inconfundible melancolía y belleza, donde los paisajes del sur argentino juegan un papel clave, casi convirtiéndose en un personaje más. A través de sus ojos, vemos un contraste entre la calidez de su hogar y la frialdad del mundo exterior, en un período marcado por tensiones políticas. La relación con su madre, que simboliza la protección y el amor incondicional, se convierte en un refugio para Alejandra, mientras que el vínculo con su padre añade una capa de misterio y desesperanza.
Los acontecimientos toman un giro inesperado cuando Alejandra descubre la verdad sobre su linaje y el oscuro pasado de su familia. Con su inocencia desvaneciéndose, se enfrenta a la complejidad de la vida y a las decisiones que la han llevado a esta encrucijada. Esta reflexión sobre el amor, la pérdida y la identidad se despliega con imágenes poéticas, donde cada escena evoca un eco del pasado que persiste en la memoria de quienes lo han vivido.