La familia Griswold, liderada por el incansable soñador Clark, gana un viaje a Europa, y como buen sitcom de los 80, lo que debería ser la aventura perfecta se convierte en una serie de desastres cómicos. Con su esposa Ellen y sus traviesos hijos, Rusty y Audrey, se embarcan en un recorrido por varias ciudades icónicas del viejo continente. Desde la Torre Eiffel hasta los canales de Venecia, cada parada está llena de malentendidos y situaciones absurdas que hacen que lo que podría ser una escapada romántica se transforme en un verdadero caos.
Las malentendidos culturales, las barreras lingüísticas y la incapacidad de Clark para resistirse a aprovechar al máximo cada momento combinan hilaridad con un toque de desesperación. Desde perder el equipaje hasta causar un escándalo en un evento familiar en Londres, la familia Griswold se convierte en el centro de atención allá donde van, y no necesariamente por las razones correctas. El viaje da giros de lo más inesperados, como cuando se cruzan con un grupo de turistas desprevenidos y terminan en situaciones ridículas que llevarán a los espectadores a reírse a carcajadas.
A lo largo de esta locura, el amor familiar y los lazos se ponen a prueba, demostrando que, a pesar de los tropiezos, siempre es mejor estar juntos, incluso si eso significa llevar un paraguas en el momento menos indicado. Esta aventura europea no solo explora lugares emblemáticos, sino que también se convierte en una celebración de los sustos y alegrías que hacen que las vacaciones sean memorables.