En un viaje cinematográfico que fusiona lo documental con la fantasía, esta obra maestra del cine mudo nos transporta a la Edad Media, donde la oscuridad y la superstición reinan por doquier. La historia comienza con un vistazo a la caza de brujas, una época donde el miedo se apodera de la razón. Nos encontramos con un narrador que nos guía a través de imágenes escalofriantes y visiones surrealistas, explorando la conexión entre la locura, la brujería y la religión.
A medida que avanzamos, nos sumergimos en las narrativas de diversas mujeres acusadas de brujería, víctimas de un sistema que las considera como portadoras del mal. Se presentan rituales perturbadores, sesiones de tortura y el uso de pócimas misteriosas, lo que crea un ambiente de tensión y desasosiego. A través de técnicas visuales innovadoras para su época, se dramatizan los horrores de la persecución y la ignorancia, mostrando cómo la sociedad puede deslizarse hacia el abismo de lo irracional.
La película no solo se centra en el terror, sino que también ofrece una crítica social a la misoginia y las injusticias del juicio basado en la histeria colectiva. A medida que se revela la vulnerabilidad humana ante el miedo, el filme se convierte en una reflexión sobre las fronteras entre la realidad y la fantasía. Con su estilo visual impactante y su poderoso mensaje, esta obra sigue resonando en la cultura contemporánea, invitándonos a cuestionar lo que creemos saber sobre el bien y el mal.