En un mundo desgarrado por los ecos de la guerra, un joven pintor austríaco llamado Adolf se encuentra atrapado entre sus aspiraciones artísticas y las tensiones políticas de su tiempo. A medida que se despliega la trama, el protagonista atraviesa un camino oscuro hacia el poder, comenzando por su infancia marcada por la pérdida y la frustración creativa. Con un carácter carismático pero perturbador, rápidamente se convierte en un orador apasionado y manipulador que atrae multitudes en la Alemania post-Primera Guerra Mundial.
Mientras se dibujan las primeras líneas del Tercer Reich, la película explora cómo su ideología de odio y nacionalismo se entrelaza con su ambición desmedida. En su ascenso a la cúspide, entabla relaciones cuestionables con aliados y enemigos, poniendo en tela de juicio la moralidad de su entorno a medida que las sombras de la violencia y la opresión comienzan a tomar forma. El film no escatima en dramatismo, sumergiendo a los espectadores en un viaje inquietante que revela la transformación de un hombre en un monstruo.
Con un enfoque audaz y provocador, se hace un retrato de su ego voraz y su creciente deshumanización. La tensión escalofriante va in crescendo, dejando una sensación de inevitabilidad trágica. A través de esta historia, se invita a la audiencia a reflexionar sobre los peligros del extremismo y la manipulación, recordando que incluso los individuos más carismáticos pueden caer en la oscuridad.