En un tranquilo suburbio estadounidense, la vida de los Goodman se ve brutalmente descompuesta tras la inesperada muerte de su hijo mayor, un talentoso nadador que parecía tener un futuro brillante por delante. Esta tragedia no solo conmociona a la familia, sino que también revela las tensiones ocultas y las luchas personales que cada uno de sus miembros ha estado soportando.
El padre, un hombre de éxito y perfeccionista, se siente abrumado por el dolor y lucha por mantener la fachada de una familia unida, mientras su esposa se sumerge en el duelo de formas poco saludables. La hermana, atrapada en su propia búsqueda de identidad, se enfrenta a las expectativas y presiones de un entorno que ya no parece familiar. En medio de este caos, el hermano menor, que ha vivido a la sombra del prodigio perdido, comienza a explorar la vida a su manera, buscando consuelo en resultados inesperados.
Con un elenco repleto de talento, la historia plantea preguntas sobre la culpa, la familia y el verdadero significado de la vida. A medida que cada personaje enfrenta sus propios demonios internos, el relato nos lleva a una exploración íntima de cómo el amor y el dolor pueden transformarse, revelando las cicatrices que todos llevamos y la posibilidad de reconciliación en medio del sufrimiento. La película nos recuerda que, a veces, las personas que más parecen tenerlo todo, son las que más batallan en silencio.