En un mundo donde la normalidad es solo una ilusión, una joven llamada Susanna Kaysen llega a un hospital psiquiátrico tras un intento de suicidio. En este nuevo entorno, repleto de reglas y tratamientos cuestionables, conoce a un grupo de mujeres que luchan con sus propios demonios. Entre ellas, destaca Lisa, una carismática pero manipuladora paciente que desafía las normas del establecimiento y se convierte en la figura central de un torbellino emocional que transforma a Susanna.
Mientras se adentra en las complejidades de su condición mental, Susanna explora su identidad y su lugar en una sociedad que la etiqueta como "desequilibrada". Las interacciones con sus compañeras y el personal médico revelan tanto el dolor como el humor que pueden surgir en un entorno tan surrealista. A medida que Susanna se relaciona más con Lisa, se debate entre la necesidad de aceptación y su deseo de encontrar la estabilidad.
A través de momentos de introspección y caos, la película ofrece una mirada honesta y cruda a la lucha interna de cada personaje. Al final, Susanna debe decidir qué significa realmente estar "bien" y si su viaje hacia la libertad es posible al lado de quienes la rodean, cuestionándose si la locura es una forma de libertad o una prisión en sí misma. En este viaje emocional, Susanna descubre que, a veces, la búsqueda de la verdad es el camino hacia la sanación.