En una remota isla, un grupo de científicos y su equipo de investigación se encuentran atrapados en una situación desesperante. Los habitantes locales han sido víctimas de un experimento fallido que ha dado lugar a una especie de criaturas mutantes: enormes y agresivas ratas, conocidas como "shrews". Con un tamaño desproporcionado y un insaciable apetito, estas bestias están decididas a eliminar a cualquier intruso que se cruce en su camino.
La historia se centra en un grupo de personas que, tras una tormenta devastadora, llega a la isla buscando refugio. Lo que no saben es que se están adentrando en un territorio peligroso, donde la ciencia ha ido demasiado lejos. A medida que la noche cae, los shrews comienzan a cazar a los nuevos visitantes, y la situación se torna cada vez más caótica. La tensión aumenta cuando los protagonistas se dan cuenta de que no solo deben encontrar la manera de escapar, sino que también deben enfrentarse a sus propios demonios internos ante la inminente amenaza.
Con diálogos algo exagerados y efectos especiales discutibles, la película se convierte en un camp que divierte en su espontaneidad. Los personajes, desde el líder temerario hasta la chica del grupo que no sabe en qué se ha metido, aportan un toque de humor involuntario a la trama. A medida que luchan por sobrevivir, los gritos, la acción y el misterio se entrelazan, formando un relato mítico de terror que ha perdurado en la memoria cinéfila, a pesar de sus defectos evidentes.