Warren Schmidt es un hombre de 66 años que acaba de jubilarse tras pasar más de tres décadas trabajando en una compañía de seguros. Su vida ha sido una rutina monótona, y cuando se encuentra frente a su jubilación, se siente perdido y reflexiona sobre lo que realmente ha logrado en su vida. La muerte de su esposa, la única persona que parecía entenderlo, lo deja aún más desolado. En un intento de darle sentido a su vida, decide embarcarse en un viaje por carretera para asistir a la boda de su hija, Jeannie, en Nebraska.
A lo largo de este viaje, Warren se encuentra con un mundo que no puede comprender del todo. Conoce a una serie de personajes peculiares, desde un vendedor de casas rodantes hasta la familia de su futuro yerno, que lo hacen cuestionar sus valores y su lugar en el mundo. A medida que avanza el viaje, Warren reflexiona sobre su vida, sus decisiones y su legado, luchando con la soledad y la sensación de que nunca fue realmente relevante.
La película, profunda y a la vez cómica, se mueve entre la tristeza y la risa, capturando la esencia de lo que significa enfrentar la vejez y la búsqueda de propósito. Con cada encuentro y cada pensamiento, Warren nos enseña que, a veces, en el ocaso de la vida, uno puede encontrar la claridad que nunca creía posible.