En una bulliciosa ciudad francesa, un grupo de personajes excéntricos se entrelaza en un mercado abarrotado donde cada día se despliega un caleidoscopio de situaciones hilarantes y emotivas. La historia gira en torno a un joven vendedor de frutas, que sueña con convertir su pequeño puesto en una próspera tienda de comestibles. Sin embargo, la competencia desleal de unos carismáticos gitanos que han montado su propio puesto a unos metros le complicará la existencia, desatando una serie de enredos.
A medida que la rivalidad se intensifica, la vida de los habitantes del mercado se convierte en un torbellino de amores no correspondidos, alianzas inesperadas y un sinfín de malentendidos. Desde una anciana que comienza a perder la memoria, pero irónicamente se convierte en la más sagaz de las consejeras, hasta un escritor frustrado que busca inspiración en lo más mundano de la vida cotidiana, todos los personajes aportan su propia esencia al vibrante mosaico del bazar.
Lo que empieza como una mera lucha por la supervivencia se convierte poco a poco en una lección sobre la solidaridad y la verdadera amistad. Con un toque de comedia y un trasfondo de dulzura, el relato nos recuerda que, al final del día, la vida es una mezcla de caos, risas y, sobre todo, la calidez de las relaciones humanas. Una pieza entrañable del cine francés que captura la esencia de un mundo que parece tan real como surrealista.