Un trío de amigos adultos, que nunca fueron precisamente populares en su juventud, se encuentran en una divertida encrucijada cuando deciden formar un equipo de béisbol para enfrentar a un grupo de niños. El plan inicial suena simple: aprovechar que son unos adultos y tener la revancha que tanto anhelan. Pero pronto se dan cuenta de que enfrentar a los muchachos no es tan fácil como pensaban.
Las cosas se complican cuando el equipo rival, dirigido por un niño con un megáfono y una actitud competitiva, demuestra ser más astuto y feroz de lo que esperaban. Entre risas y un montón de situaciones ridículas, nuestros protagonistas, que son interpretados por un elenco que incluye a Rob Schneider, David Spade y Jon Heder, se ven obligados a enfrentarse no solo a los desafíos del juego, sino también a sus propios miedos e inseguridades.
Mientras intentan demostrar que la camaradería es más importante que ganar, la película se convierte en un viaje de autoaceptación. En su camino, aprenderán sobre la amistad, la lealtad y el valor de no rendirse, tanto dentro como fuera del campo. Con un montón de humor slapstick y ese aire de comedia desenfadada que caracteriza al cine de la época, esta historia es una celebración de la diversión y el espíritu del deporte, recordándonos que a veces, no importa cuánto tiempo pase, todos seguimos siendo un poco niños en el fondo.