En un pintoresco pueblo indio, la vida de una madre luchadora se despliega en un contexto adverso lleno de desafíos. Esta mujer, representando la esencia de la resiliencia, es una campesina que enfrenta la pobreza y la opresión con dignidad y determinación. Tras la muerte de su esposo en un conflicto, se ve obligada a criar a sus dos hijos sola, mientras trata de mantener un hogar en una tierra que parece ir en su contra.
La historia se complica cuando uno de sus hijos, tentado por la vida de crimen y rebeldía, se aparta de los principios que ella ha tratado de inculcarles. Su otro hijo, en contraste, busca hacer el bien y seguir el camino del honor. A lo largo de la narrativa, las tensiones se agudizan a medida que se enfrentan a la brutalidad de terratenientes sin escrúpulos y a las injusticias del sistema social que afectan a los campesinos. Durante toda la trama, la madre es la encarnación de la lucha por la supervivencia, enfrentándose no solo a las dificultades externas, sino también a las decisiones filosóficas que debe tomar cuando sus propios hijos se convierten en enemigos.
La película es un poderoso retrato de amor maternal, sacrificio y las realidades de la vida en la India rural de la época, haciendo eco de temas universales que resuenan hasta el día de hoy. A través de su lucha, se convierte en un símbolo de esperanza y fuerza para su comunidad, desafiando las adversidades con valentía.