En un mundo donde la vida avanza a pasos agigantados, una pareja de ancianos, que han estado juntos por más de cinco décadas, se enfrenta a lo inevitable: la dura realidad de la vejez y el descontento familiar. Tras perder su hogar, el adorable pero desgastado matrimonio se ve obligado a separarse, con cada uno de sus hijos tomando decisiones prácticas que no consideran sus sentimientos.
Ella, dulce y cariñosa, es acogida por su hija, quien, aunque bien intencionada, no tiene tiempo ni espacio para las necesidades y anhelos de su madre. Por otro lado, él se muda con su hijo, quien lo ve como una carga, más que como el pilar emocional que fue en su infancia. La distancia física entre ellos refleja una separación emocional que solo se profundiza a medida que pasan los días.
A través de encuentros entrañables y momentos desgarradores, la pareja recuerda las pequeñas cosas que realmente importan: el amor incondicional y la conexión humana. Mientras tratan de adaptarse a sus nuevas realidades, cada uno se da cuenta de lo esencial que es el otro en sus vidas, desafiante y por momentos trágico. Con una visión aguda sobre los desafíos de la familia y la soledad de la vejez, esta historia atemporal hace un llamado a la empatía y a la importancia de valorar a nuestros seres queridos, sin importar cuánto tiempo pase o qué obstáculos aparezcan.