En las oscuras calles de una ciudad que nunca duerme, un joven con una mente perturbada y un pasado traumático se encuentra atrapado en un ciclo de violencia y obsesión. Frank, el protagonista, es un solitario que lleva una vida aparentemente normal como propietario de una tienda de maniquíes. Sin embargo, su fachada oculta un oscuro secreto: su psique fragmentada lo lleva a cometer atrocidades, convirtiendo a su entorno en un verdadero campo de horror.
Bajo la influencia de su madre, una figura de la que nunca pudo escapar, Frank se sumerge en una espiral de asesinatos. Su obsesión por las mujeres lo lleva a desatar una serie de crímenes brutales, donde los maniquíes se convierten en sus tristes museos de la violencia. La historia se intensifica cuando conoce a Anna, una artista que despierta en él un destello de humanidad. Ella se convierte en la única razón por la que Frank lucha por encontrar su camino hacia la redención.
A medida que su relación con Anna se profundiza, la delgada línea entre la cordura y la locura se va desdibujando, y Frank debe enfrentar sus demonios internos. La película es una exploración inquietante del amor y la locura, donde cada paso hacia la redención puede ser un paso más profundo hacia la perdición. Con una cinematografía envolvente y un enfoque audaz, la narrativa nos sumerge en la mente de un hombre atrapado entre la belleza y el horror, haciendo que la audiencia cuestione los límites de la empatía.