En un pequeño pueblo de Judea, un niño trabaja junto a su padre como vendedor de burros. A medida que se acerca la época de los impuestos, la familia se enfrenta a la dura realidad de que deben deshacerse del burro viejo y enfermo que ha sido su compañero fiel durante años. El joven, que ha crecido con el animal y le tiene un cariño especial, se encuentra destrozado por la idea de venderlo a un comerciante sin corazón que lo usará para obtener ganancias.
Con una mezcla de tristeza y determinación, el niño decide embarcarse en una misión para encontrar un buen hogar para su amigo. En el camino, se cruza con varios personajes peculiares: comerciantes astutos, compradores despreocupados y un grupo de viajeros que lo inspiran a mantener la esperanza. Al mismo tiempo, la historia se entrelaza con la llegada del Mesías, y el niño comienza a comprender el significado de la verdadera bondad y el sacrificio.
El pequeño burro, a pesar de su edad y debilidad, se convierte en un símbolo de amor y devoción, recordando a todos que los lazos que formamos pueden perdurar mucho más allá de la vida misma. Al final, la historia toca el corazón de cada espectador, llevándolos a reflexionar sobre la empatía y la importancia de las conexiones que formamos, no solo con los seres humanos, sino también con los animales que nos acompañan en nuestro camino.