En un mundo donde la moda y el espionaje convergen de manera explosiva, un brillante pero algo torpe agente de inteligencia se encuentra en el centro de una trama que podría desatar el caos total. Un grupo de villanos con una inusitada obsesión por despojar a la humanidad de sus ropas ha desarrollado una bomba que, en lugar de destruir, despoja a todos de su vestimenta. Sí, así tal cual, ¡adiós pantalones!
Nuestro héroe, junto a su ingeniosa compañera, se embarca en una misión a contrarreloj para desactivar este extraño artefacto que amenaza con dejar al mundo a merced del nudismo forzado. A medida que se infiltran en el oscuro y glamoroso mundo de la moda y la alta costura, se ven envueltos en situaciones absurdas y peligrosas, desde pasarelas de modelos con estrambóticos atuendos hasta un club secreto de diseñadores con intenciones muy poco fashion.
Entre malentendidos, un humor característico de la época y un par de escenas de acción que podrían rivalizar con cualquier película de espías, nuestros protagonistas deben descubrir quién está detrás de este espantoso plan. Con giros inesperados y una buena dosis de comedia, la trama se desarrolla llevando a los espectadores a un desenlace que no solo promete risas, sino también un recordatorio de que a veces, la moda puede ser más peligrosa de lo que parece. Tal vez no se trate solo de qué llevar puesto, sino de cómo enfrentarse al absurdo de la vida.