En una Londres de finales del siglo XIX, la gloriosa era de los detectives está plagada de misterio y de intrigas. Holmes, el famoso investigador, ha sido convertido en un ícono de la percepción popular, pero la realidad es muy diferente. En este ingenioso giro de los eventos, el gran detective no es más que un fraude. El verdadero genio detrás de las brillantes deducciones es su asistente, el Doctor Watson, quien vive en la sombra de la fama de su compañero.
Cuando una serie de asesinatos sacude la ciudad, Watson se ve obligado a dar un paso al frente. Con un Holmes más interesado en su imagen que en la resolución de los crímenes, el doctor decide tomar las riendas. Pero no será fácil. A medida que los dos hombres navegan por un mundo de engaños, rivalidades y peligros mortales, la tensión entre ellos crece. La ironía de ser la mente maestra escondida tras la figura brillante plantea dilemas que no solo cuestionan la amistad, sino también la moralidad de construir un imperio a partir de la mentira.
Con un humor ingenioso y inteligente, esta película presenta una visión fresca y divertida de un clásico. La dinámica entre Holmes y Watson es un deleite para los amantes del cine, combinando risas con un guiño constante a los tropes del cine de detectives. Al final, es una historia sobre la búsqueda de reconocimiento y la lucha por la verdad, en un mundo donde las apariencias lo son todo.