En un futuro cercano, la vida de Diane es un constante vaivén entre la lucha y la desesperación tras la trágica muerte de su esposo. Para colmo, su hijo adolescente, Steve, sufre de un trastorno de conducta que lo lleva a ser un verdadero desafío para ella. Diane se siente atrapada entre el deseo de ayudar a su hijo y el temor de que su comportamiento violento se descontrole. En medio de esta pesadilla, un nuevo vecino, Kyla, aparece en escena. Esta joven profesora de secundaria, que lidia con sus propios demonios, se convierte en una inesperada amiga y aliada.