Un forastero llega al pequeño pueblo de San Miguel. Silvanito, el posadero de la ciudad, le cuenta al forastero sobre una disputa entre dos familias que compiten por obtener el control de un pueblo de hombres muertos y mujeres viudas.
En la Roma de la posguerra, Antonio, un obrero en paro, consigue un sencillo trabajo pegando carteles a condición de que posea una bicicleta. De ese modo, a duras penas consigue comprarse una, pero en su primer día de trabajo se la roban. Es así como comienza toda la aventura de Antonio junto con su hijo Bruno por recuperar su bicicleta mientras su esposa María espera en casa junto con su otro hijo.