En una calurosa sala de jurado de Nueva York, doce hombres se reúnen para deliberar sobre el destino de un joven acusado de asesinato. La tensión es palpable, ya que un veredicto de culpabilidad podría llevarlo a la silla eléctrica. Al inicio, la mayoría de los jurados está convencida de que el chico es culpable, pero uno de ellos, un hombre que se niega a aceptar la idea sin una discusión justa, empieza a cuestionar las evidencias que se presentan.