En una calurosa sala de jurado de Nueva York, doce hombres se reúnen para deliberar sobre el destino de un joven acusado de asesinato. La tensión es palpable, ya que un veredicto de culpabilidad podría llevarlo a la silla eléctrica. Al inicio, la mayoría de los jurados está convencida de que el chico es culpable, pero uno de ellos, un hombre que se niega a aceptar la idea sin una discusión justa, empieza a cuestionar las evidencias que se presentan.
A medida que avanza el intenso debate, cada jurado comienza a revelar sus propios prejuicios y experiencias personales. La dinámica del grupo se convierte en un choque de personalidades, donde el sentido de la justicia se enfrenta a la presión social y la prisa por llegar a un veredicto. Mientras algunos siguen aferrados a sus convicciones iniciales, otros empiezan a dudar y a revaluar las circunstancias del caso.
En este microcosmos de la sociedad, se despliegan tiras sobre la moralidad, la empatía y la búsqueda de la verdad. La historia, centrada en el persuasivo diálogo y las interacciones humanas, se convierte en un examen profundo del sistema judicial y la naturaleza humana. A medida que cada uno de los jurados muestra su verdadero carácter, la pregunta más importante no es solo la culpabilidad del acusado, sino qué tipo de personas son en realidad. La tensión se acumula y, al final, los jurados se enfrentan a su propia conciencia.