En una tranquila mañana de domingo durante el verano de 1912, un pintor veterano, un tanto solitario, se dirige a la casa familiar en el campo, lejos de su ajetreado mundo en París. Su intención es disfrutar de un día de paz para reflexionar y trabajar en sus pinturas. Sin embargo, su llegada no es tan sencilla. La atmósfera en la casa está cargada de nostalgia y recuerdos, y el artista pronto se encuentra atrapado en un remolino de emociones y relaciones familiares.