En una Francia del siglo XIX marcada por la opresión y la miseria, un joven minero llamado Étienne Lantier llega a un pueblo posindustrial donde la vida es una lucha constante. La mina, que representa tanto la fuente de empleo como la condena de los trabajadores, se convierte en el escenario de sus esperanzas y desilusiones. Étienne, desilusionado con la explotación y la injusticia que sufren los mineros y sus familias, comienza a cuestionar el sistema que los mantiene en la pobreza.