En esta divertida secuela, Paul Vitti, un temido mafioso interpretado por Robert De Niro, ha salido de la prisión y se enfrenta a un desafío poco común: adaptarse a la vida en la sociedad. Deseando dejar atrás el mundo del crimen, Vitti intenta encontrar su lugar en un mundo que no le resulta familiar. Sin embargo, su propósito se ve amenazado cuando las viejas costumbres lo persiguen, y un cúmulo de problemas del pasado comienza a emergir.
Para complicar las cosas, el inusual psiquiatra y amigo de Paul, Ben Sobel, interpretado por Billy Crystal, se ve arrastrado de nuevo a la vida de su ex paciente. Ben trata de llevar una vida tranquila, pero la llegada de Vitti a su hogar es un verdadero terremoto. Las sesiones de terapia se transforman en situaciones cómicas cuando el mafioso confiesa sus miedos y emociones, revelando un lado más vulnerable que nadie esperaba ver.
A medida que los dos amigos navegan por las complicadas aguas de la legalidad y las tensiones familiares, Vitti se convierte en un imán para problemas, atrayendo tanto a viejos enemigos como a las autoridades. Ben, atrapado entre su deber como terapeuta y su lealtad hacia un amigo problemático, se ve impuesto a una serie de enredos que son tan hilarantes como peligrosos. La vida de ambos nunca volverá a ser la misma, mientras el caos y la risa se entrelazan en esta loca aventura.