En el contexto de Estados Unidos a principios de los años 60, la vida de Miranda es destrozada cuando se convierte en víctima de un secuestro y asalto. La trama comienza a desarrollarse cuando la joven, interpretada por una destacada actriz, decide enfrentarse a su trauma y salir adelante. A medida que avanza la historia, se revela que su experiencia no solo cambia su vida, sino que también desencadena una serie de eventos legales que desafiarán al sistema judicial de la época.
Remarcable por su valentía, la protagonista se encuentra en el centro de un caso judicial que va mucho más allá de su propio horror. A lo largo de la narración, se siente la presión de las fuerzas del orden, los medios de comunicación y la opinión pública, que buscan justicia para Miranda, mientras se introducen aspectos sobre el abuso de poder y la falta de derechos para las víctimas. A medida que el juicio toma forma, el personaje también se ve obligado a lidiar con sus propios demonios internos y a encontrar la fuerza para contar su historia en Z una sociedad que a menudo tiende a culpar a las víctimas.
A través de giros inesperados y un estilo narrativo cautivador, la película pone de relieve cómo la resiliencia y la búsqueda de justicia pueden iluminar incluso los momentos más oscuros. Con actuaciones apasionadas y un enfoque audaz, la historia de Miranda deja una profunda huella, recordándonos la importancia de escuchar las voces de quienes han sufrido y la necesidad de un cambio en el sistema.