En una soleada y agobiante Los Ángeles de los años setenta, dos detectives privados, cuyas carreras están marcadas por el fracaso y la desesperación, se ven envueltos en un turbio caso que los llevará al límite. Hickey es un ex-policía que intenta mantenerse a flote en un mundo donde las sombras parecen tragárselo todo, mientras que Boggs es su compañero, un hombre amargado que esconde sus propios fantasmas tras una sonrisa irónica. Juntos, deciden investigar la misteriosa desaparición de una mujer y, al mismo tiempo, se ven envueltos en un entramado de corrupción y violencia que apenas podrán afrontar.
A medida que desentrañan los hilos de la trama, los dos hombres se enfrentan no solo a peligros externos, sino también a sus propias inseguridades y frustraciones. Su relación se convierte en un reflejo de sus fracasos personales, y cada pequeño avance en la investigación solo intensifica la tensión. No solo tienen que lidiar con criminales despiadados, sino que también deben reconciliarse con el estado de sus propias vidas y carreras.
La película, con una mezcla de drama y comedia negra, despliega un retrato incisivo de la desilusión en un mundo donde la justicia parece inalcanzable, y la amistad puede ser la única brújula que los mantenga en el camino. Con un estilo visual contundente y personajes memorables, la historia se convierte en un viaje hacia la redención, aunque quizás no todos encuentren el cierre que buscan.